domingo, 30 de diciembre de 2012

Al menos, eso dicen.

Dicen que, en una milésima de segundo antes de morir, toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Me gustaría ver al gilipollas que dijo eso con una bala a un palmo de la cara, a ver que coño pensaba. Este soy yo con dos años. Es la única cosa que guardo de mi madre, esta foto. Recuerdo que mi madre me contaba que me dio a luz en mitad de la calle. Ahora me doy cuenta de que llevo toda mi vida encerrado en estas calles y, que si nada cambia, nunca saldré de aquí...
Pero empecemos por el principio. Cuando has nacido en la calle sabes que el mundo se divide en dos: los que compran y los que venden; los que ponen la carne y los que se la follan; o estás de un lado o estás del otro. Si sabes moverte por las calles, no tienes de que preocuparte
Tengo gente. "La infantita". La infantita está mal de la cabeza. Está convencida de que es la hija bastarda del rey, por eso lleva siempre una peluca azul, como la sangre que corre por sus venas. Si la pillas de buenas le puedes preguntar como se llama de verdad.
"La canija". La canija trabaja para angelito. Dicen que está enganchada al caballo pero que la chupa del carajo, será porque hace tiempo que se le cayeron los dientes. Angelito chulea a la canija y a unas cuantas más, pero el que realmente hace el trabajo duro es su perro. La policía solo puede detenerlo si lo pillan amenazando a una puta o dándole una paliza. Así que Angelito se busca la vida para no tener ni que tocarlas.


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