sábado, 15 de octubre de 2016

Soul

Solía ser un alma libre, con sable de acero y escudo de guerrero. Transformaba los días en películas y le ponía guión y escena a cada situación. Deambulaba siempre de arriba para abajo sin cesar, con una capacidad de exprimir hasta el último segundo del día, con una vitalidad extrema y con ganas de comerse el mundo. Le decían que tenía que parar de reír y sonreír un poco porque si no cuando fuera mayor tendría muchas arrugas en la cara, siendo su respuesta '' todos tenemos el mismo destino. Todos al fin y al cabo terminaremos saliendo de este mundo. Que más da morir con arrugas, feo, guapo, alto o bajo... lo importante es morir feliz...''. Pero parece que su alma poco a poco se fue apagando, fue disminuyendo toda su energía y esperanzas. Su alma no está muerta, pues el bien sabía que no todos los momentos en la vida serían felices. Además, escaló torres bastante altas, y por un momento alcanzó la cima de donde quiso estar. Pero hay piedras que obstaculizan el camino. Se y confio que bien sabía como saltarlas, esquivarlas y hasta darle alguna patada que otra cuando ni siquiera le importaba. Un día me contó que analizando su vida, la vio como el que cruza el camino de la Mancha. ¿Has viajado alguna vez? ¿Has tragado saliva antes de empezar ese camino interminable? Pues bien, al parecer no lo hizo. Se adentro en un camino difícil e interminable. Estaba cansado, agotado, pero sentía la obligación de que no podía parar. No podía parar porque sabía que de algún momento a otro lo atravesaria, que ese camino terminaría, y que cuando estuviera en la recta final y mirará hacia atrás, tan solo vería un camino difícil, simplemente eso, no más. A día de hoy imagino a esa persona, ese alma, en su momento de felicidad tras atravesar esa "Mancha". Digo imagino porque no se nada de ella, donde estará, donde se quedó, o donde puede estar. Lo que si se es que seré como ella, no me cansaré ni me rendire, le prometí volver a encontrarnos y así será. Moveré cielo y tierra si hiciera falta, hasta podría probar y buscar en rincones donde sólo tú y yo sabemos disfrutar, pero se que te encontraré, más tarde o más temprano. Además me enseñaste que rendirse no es cosa de guerreros, nosotros que luchamos con espadas y escudos de acero.

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