domingo, 27 de enero de 2013

Ya iba siendo hora.

Llega un momento en el que decides hacer las cosas bien, piensas que ya iba siendo hora. Tanto tiempo hemos perdido en recordar y echar de menos cosas que ni siquiera ocurrieron que nos hemos olvidado de vivir el presente. No es un tópico. Es lo que día a día millones de personas padecen. Los recuerdos son un arma de potente e indestructible. Siempre permanecerán ahí. Por desgracia es mas fácil recordar aquello que nos duele, nos persigue y nos atormenta, a través de los días, los meses, los años... Cuando quieres darte cuenta llevas tanto tiempo mirando hacia atrás que lo que pensabas que luego habría delante de repente ya no está tan claro. Es entonces cuando ves que ya definitivamente has alcanzado el tope de estupidez mental puesto que estás realmente hundido. Y ahora, que vas a hacer? Llevas un largo tiempo compadeciéndote y revolcándote en tu propio barro de recuerdos y malestar, ¿vas a seguir un poco más?
Decidimos que sí muchas veces, en un círculo vicioso continuo, hasta que llega ese día, el día en el que algo ha cambiado. Poquito a poquito has ido ajustando tu vida y cuando quieres darte cuenta estas en ese lugar, en ese momento en el que vuelves la vista atrás y ves un progreso. Es el momento de hacer justicia a todo lo que has pasado y cuando te pregunten si vas a seguir mirando atrás con nostalgia y tristeza esta vez puedas decir: No, hoy es el último día y a la vez el primero. Hoy es el último día que recordaré y me regodearé en el pasado. Hoy es el último día que reproduciré palabras que quedaron atrás y visualizaré imágenes que se desvanecieron. Hoy es el primer día en el que enmendaré todas las injusticias que hice cuando no veía bien por sólo ver lo que ya no tocaba ver. Hoy es el primer día que me libero y que me siento liberado porque inevitablemente llega un momento en que decides hacer las cosas bien, que ya iba siendo hora.


No hay comentarios:

Publicar un comentario