martes, 18 de septiembre de 2012

La Real Academia Española.

La Real Academia define la palabra "imposible" como algo que no tiene facultades ni medios para llegar a ser...o suceder... y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David ganara a Golliat era improbable, pero sucedió. Un afroamericano habitara la casa Blanca era improbable, pero sucedió. Que los Barón Rojo volviera a tocar juntos era improbable, pero también sucedió. Nadal desbancando del número uno a Federer; una periodista convertida en princesa; el 12-1 contra Malta. El amor, las relaciones, los sentimientos; no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Y, mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo. Y decidimos intentarlo, y luchar, porque aunque solo había media posibilidad de que esto ocurriese, ahora es totalmente imposible, improbable.


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